Desdicha
Hoy hablaré de ella. No sé cuáles serán sus sentimientos hacia mí pero ni me importa, ni me interesa. Incluso ignoro que tenga la capacidad de tener un juicio racional.
Vamos a partir de la base que la odio en todas sus posibles significados y en letra mayúscula. La quiero lejos de mí, de mi vida. Desearía borrarla y nunca jamás saber de ella, pero la realidad no es así.
La relación es de amor-odio, ya que en ocasiones se va pero cuestiono porque se ha ido. En realidad me da igual donde o como está, lo único que me inquieta es saber el modo en que se fue, sólo para volver a repetirlo por si se le ocurre volver. No estoy seguro cuando durará esto pero me temo que mucho, aunque pienso de manera positiva que encontraré una solución.
A pesar de mi odio cometo errores. Cuando la toco me alivia, como una forma de placer a corto plazo, aunque luego sangre.
Sé que mataría de forma figurada por perderla para siempre, como también sé que cuando nadie nos mira, la toco bajo la mesa. Reconozco que me haces daño pero cuándo estamos a solas te toco con mucha delicadeza.
Te odio tanto que me comería la mierda que tocas si supieras que te vas, aunque tú y yo sabemos que tras una larga noche, a la mañana siguiente y tras una ducha, te doy crema.
Nunca les hablo a mis amigos de ti aunque alguna vez les he comentado algo. Ellos saben cómo soy y evitan el tema, prefieren hablar de futbol o carreras de coches y yo les agradezco ese detalle, son buenos amigos e intentan que me olvide de ti cuando estoy con ellos, pero tú sigues ahí, odiosamente presente. Te parecerá raro pero te siento incluso cuando estoy con un ligue de una noche.
No encuentro razón alguna cuando sigo pensando en ti al día siguiente que decidiste marchaste durante unos días o incluso semanas. Y me odio a mi mismo por pensar en ti cuando ya no estás.
¡Te lo diré por última vez y te llamaré por tu nombre!¡Lárgate de mi vida!¡Te odio! ¡Sal de mi recto maldita almorrana!
Vamos a partir de la base que la odio en todas sus posibles significados y en letra mayúscula. La quiero lejos de mí, de mi vida. Desearía borrarla y nunca jamás saber de ella, pero la realidad no es así.
La relación es de amor-odio, ya que en ocasiones se va pero cuestiono porque se ha ido. En realidad me da igual donde o como está, lo único que me inquieta es saber el modo en que se fue, sólo para volver a repetirlo por si se le ocurre volver. No estoy seguro cuando durará esto pero me temo que mucho, aunque pienso de manera positiva que encontraré una solución.
A pesar de mi odio cometo errores. Cuando la toco me alivia, como una forma de placer a corto plazo, aunque luego sangre.
Sé que mataría de forma figurada por perderla para siempre, como también sé que cuando nadie nos mira, la toco bajo la mesa. Reconozco que me haces daño pero cuándo estamos a solas te toco con mucha delicadeza.
Te odio tanto que me comería la mierda que tocas si supieras que te vas, aunque tú y yo sabemos que tras una larga noche, a la mañana siguiente y tras una ducha, te doy crema.
Nunca les hablo a mis amigos de ti aunque alguna vez les he comentado algo. Ellos saben cómo soy y evitan el tema, prefieren hablar de futbol o carreras de coches y yo les agradezco ese detalle, son buenos amigos e intentan que me olvide de ti cuando estoy con ellos, pero tú sigues ahí, odiosamente presente. Te parecerá raro pero te siento incluso cuando estoy con un ligue de una noche.
No encuentro razón alguna cuando sigo pensando en ti al día siguiente que decidiste marchaste durante unos días o incluso semanas. Y me odio a mi mismo por pensar en ti cuando ya no estás.
¡Te lo diré por última vez y te llamaré por tu nombre!¡Lárgate de mi vida!¡Te odio! ¡Sal de mi recto maldita almorrana!
Comentarios
Publicar un comentario